Descripción
Hay lugares donde el silencio no es ausencia de sonido, sino una forma de escuchar la naturaleza. La Hoya del Salobral invita a caminar despacio, respirar aire puro y dejar que la montaña marque el ritmo.
Entre estos senderos vivieron Custodio y Luisico, dos personas recordadas por su sencillez, su generosidad y su profundo vínculo con la naturaleza. Caminar por este paisaje es una invitación a desconectar, respirar con calma y encontrar un momento de serenidad y conexión interior.




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